El autobús

Este perro acompaña todas las mañanas a su dueño hasta la parada del autobús.

Es curioso observar cómo, realizando un repertorio de gestos y sonidos, trata de llamar su atención a través del cristal.

Una vez de que el autobús se va, olisquea la zona de la parada y después se va camino de su casa.

Es el mismo perro que el de la entrada de “El pan”.