El invitado

En este vídeo podemos observar cómo se comportan dos machos que conviven en el mismo pueblo y coinciden en sus rutinas diarias. Sobre todo en la más importante, la búsqueda de comida.

Al principio, se encuentran en la parte trasera de un bar donde encuentran comida para gatos. Después, comparten las sobras de unos trozos de pollo y pan que alguien ha tirado desde una ventana.

Finalmente, acuden donde vive uno de ellos, el de pelo más corto. El otro se interesa por el comedero de su compañero sin que éste se lo impida.

A pesar de la muy extendida creencia de que los perros del mismo sexo no suelen llevarse bien o tienden incluso a pelearse, lo cierto es que muchos de ellos no tienen ningún problema de convivencia.

En muchas ocasiones, nuestro propio miedo a que se enfrenten o la tensión que creamos entre ellos es lo que genera el conflicto.